NOVEDADES

¡Puede ser la experiencia de tu vida!

No hay imposibles para quien se propone cumplir sus metas. Así lo demuestra Alex Vidal Timo, un joven de 30 años que, tras luchar toda una vida por convertirse en operador de maquinaria pesada, vio realizado su sueño al convertirse, el 2013, en el ganador del primer Concurso Ferreyros “El Mejor Operador de Equipo Pesado del Perú”.

Cuando Alex decidió inscribirse, soñaba con la oportunidad de ser reconocido como el mejor operador del país. Al llegar el momento de la competencia, hacía coincidir sus días libres en el trabajo con las fechas de evaluación. Fue ‘quemando’ etapas, hasta ser uno de los participantes que llegaron a la Gran Final, para operar máquinas Caterpillar, el 14 de marzo del 2013. “Es un día muy especial para mí -dice Alex-. ¡Más que mi cumpleaños, tal vez!”.

En esa fecha, el ganador del I Concurso Ferreyros llegó al campo muy concentrado y tranquilo. “Antes de dar la prueba final, me encomendé a Dios y lo conseguí. Nunca pensé que iba a ganar. Gracias a Ferreyros se ha descubierto que existen operadores talentosos en el Perú”, comenta.

Ganar el concurso cambió su vida. Se le abrieron muchas puertas, como visitar la planta de Caterpillar en Sao Paulo, como parte del premio: "Fue una experiencia maravillosa, pude ver cosas increíbles", recuerda emocionado. Además, fue reconocido por su empresa, Cosapi, que lo ascendió a instructor de operadores. “El impacto en mi persona ha sido muy grande. Ahora tengo sed de más”.

Hoy, Alex invita a todos los operadores peruanos a participar en el segundo Concurso Ferreyros “El Mejor Operador de Equipo Pesado del Perú” y demostrar sus capacidades. “¡Puede ser la experiencia de tu vida!”, asegura.



EL SUEÑO DE SER OPERADOR

El interés de Alex por ser operador empezó desde muy pequeño, en la provincia de Huacaybamba (Huánuco), al ver maquinaria en operación. “Me impactó cómo unas inmensas máquinas podían hacer una carretera. Desde entonces quise aprender a manejarlas, toda mi vida soñé con eso”.

Muy joven y con gran esfuerzo, decidió capacitarse en institutos, estudiando los fundamentos de operación, y luego comenzó a trabajar como asistente de operadores. “En ese entonces, todavía no me permitían operar las máquinas. Anotaba en un cuaderno todo con detalle y soñaba que estaba operándolas. El primer día que cogí una máquina, lloré de emoción”, recuerda.

Pero Alex sabe que uno no puede dormirse en sus laureles: hay que actualizarse y aprender constantemente. Por ello, aconseja a los jóvenes que quieran dedicarse a esta profesión hacerlo con esmero y disciplina. “Si siguen esta carrera, deben hacerlo por vocación, no solo por buscar un buen sueldo. Tienen que capacitarse, llenarse de conocimiento. Ser conscientes de producir lo mejor posible para la empresa, porque luego nos traerá alegrías”.